Proyecto

Esta es una modalidad didáctica, consistente en que en el salón de clase se planea hacer una actividad con una meta bien definida, se diseña de manera participativa y que incluye: ¿qué se quiere hacer?, ¿cómo?, ¿para qué?, ¿cuándo?, ¿qué se necesita?, ¿quiénes lo harán y qué llevará a cabo cada quien?.

Ejemplo

Un proyecto podría ser organizar un tianguis en 3o de primaria en el que los y las alumnas tienen que hacer sus productos: verdura, fruta, latas, ropa, etcétera. Cada uno investiga el proceso de producción del artículo desde su inicio hasta la mesa. Se les pone el precio para venderlos. Se instala el tianguis con tiendas, tal y como si fuera hacerse de verdad. Se hace la vendimia. Los niños se turnan para vender y comprar. Se les da dinero, por ejemplo 1 000 pesos a cada quien, con billetes elaborados en clase. Se les puede entregar a unos menos y a otros más, para que unos puedan utilizar más recursos que otros e identificar e impulsar actitudes propicias a la hora de la negociación en la compra, de tal forma que se asocie la ganancia a un oficio o profesión y el respeto a las mismas. Se les da la instrucción de que tienen que comprar alimentos nutritivos y balanceados con el dinero que se les entregó y de que no pueden hacer trampa ni al vender ni al comprar. El que vende, de verdad cobra lo que cuesta, y el que compra paga el valor real del producto.

El docente observa la vendimia. Luego retoma en plenaria las reacciones: ¿quién vendió más?, ¿quién menos?, ¿a qué se debió?, ¿qué decisiones tomaron para comprar?, ¿sobre qué bases?. Este proyecto cubre varias competencias a la vez: lingüísticas porque tienen que poner los letreros, matemáticas porque juegan con el dinero, de ciencias por la clasificación de los alimentos, de civismo porque identifican oficios y profesiones, y la actitud que deben tomar cuando negocien entre ellos con honestidad.

En la actualidad un proyecto acorde con los avances tecnológicos puede ser elaborar un video, un programa de radio, una muestra fotográfica o la elaboración de una página Web, sobre algún tema que se pretenda difundir entre otros estudiantes. Uno de los errores comunes que se cometen desde la docencia cuando se planea este tipo de proyectos es que, como apantallan mucho, ya que los estudiantes dominan la tecnología, no se observa el contenido. Por esto se deben elaborar rúbricas con las que, más allá de la grandeza visual o gráfica que logren obtener los alumnos/as, se plasmen las ideas más significativas de la investigación.

Metodología

Esta metodología se afina con uno de los seguidores de Dewey, Kilpatrick, quien define un proceso concreto para impulsar los proyectos, el cual incluye los siguientes pasos:

Utilidad

Son útiles para todas las áreas de conocimiento y para desarrollar competencias.

Obstáculos que se presentan

Cuando no existe precisión sobre lo que se persigue, los estudiantes pueden hacer muchas propuestas que se salen de la meta original, por esto debe estar bien diseñado y con una presentación clara y expuesta al público que garantice que los estudiantes sepan hacia dónde se dirigen.

Historia de los proyectos

Los proyectos tienen una larga historia, surgieron inicialmente alrededor de 1896 cuando el filósofo John Dewey desarrolló una filosofía en la que afirmaba la unidad entre la teoría y la práctica. Su pensamiento se basaba en el principio de que "la democracia es libertad", por lo que dedicó toda su vida a elaborar una argumentación filosófica para fundamentar esta convicción.

Este compromiso fue el núcleo del programa de estudios de la Escuela de Dewey en la que se buscaba "un modo de actividad por parte del niño, que reproduce un tipo de trabajo realizado en la vida social o es paralelo a él". En su escuela, los alumnos divididos en once grupos de acuerdo con las edades que tenían, llevaban a cabo diversos proyectos que estaban centrados en distintas profesiones históricas o contemporáneas.

Los niños más pequeños (de cuatro y cinco años), realizaban actividades cercanas a su entorno: cocina, costura, carpintería. Los niños de seis años construían una granja de madera, plantaban trigo y algodón, para luego vender su producción en el mercado. Los niños de siete años estudiaban la vida prehistórica en cuevas que habían construido ellos mismos, y los de ocho centraban su atención en la labor de los navegantes fenicios y de los aventureros posteriores, como Marco Polo, Colón, Magallanes y Robinson Crusoe. La historia y la geografía locales dirigían la atención de los niños de nueve años, y los de diez que estudiaban la historia colonial mediante la construcción de una copia de una habitación de la época de los pioneros. El trabajo de los grupos de niños de más edad se enfocaba menos estrictamente en periodos históricos particulares (aunque ésta seguía siendo parte importante de sus estudios) y más en los experimentos científicos de anatomía, electromagnetismo, economía política y fotografía. Los alumnos/as de 13 años de edad se reunían en un club de debates que construyeron ellos mismos, proyecto en el que participaron los niños de todas las edades en una labor cooperativa.

Como queda de manifiesto, era un trabajo por competencias, muy interactivo, en el que las y los alumnos construían su propio aprendizaje y desempeño. Curiosamente, a Dewey se le ha acusado de pragmático e instrumental, siendo que afirmaba la necesidad de comprobar el pensamiento por medio de la acción, si se quiere que éste se convierta en conocimiento. De igual forma que su contemporáneo Vygotsky, señala que los procesos psicológicos (incluido el aprendizaje) están culturalmente mediados, se desarrollan históricamente y surgen de la actividad práctica.

Lo interesante a observar es que, desde posiciones ideológicas muy distintas, Dewey liberal y Vygotsky comunista, ambos coinciden en que el aprendizaje se logra si y sólo si hay actividad, ya que esto permite la interiorización del conocimiento.