La medición

Obviamente, la idea no es seguir construyendo la cultura de que sólo la calificación importa, sino de que las matemáticas sirven para arrojar más información sobre el proceso, sobre todo porque cuando la mediación se realiza en grupos grandes el docente debe medir su alcance, y esto se logra con la información cualitativa, pero también con el uso de la estadística.

Por ello, los cuatro momentos para evaluar deben incluir también una metodología de análisis de las evidencias, que utiliza estrategias cualitativas y cuantitativas. Tradicionalmente se ha adjudicado lo cualitativo a lo formativo y lo cuantitativo a lo sumativo, pero no debe ser así, ya que en ambos casos se puede describir, interpretar, medir y predecir tanto el proceso como el resultado, lo cual dependerá de qué se observe en cada caso y qué tipo de instrumentos se usen.

Para identificar hasta dónde logramos el aprendizaje, la evaluación está intrínsecamente ligada a la medición, o sea, que se busca representar el logro con una cantidad. Para lograrlo se usan escalas que están ligadas al establecimiento de conductas observables y objetivas susceptibles de ser medidas mediante la recopilación de evidencias. Sin embargo, la medición nunca debe ser la meta de la evaluación, sino sólo un mecanismo que defina si el alumno resuelve los asuntos sólo, con ayuda o no los resuelve, cómo lo hace y en qué sentido requiere nuestra intervención. Es recuperar el sentido de lo que se hace; los números sirven para contar lo que existe, son sólo un instrumento, un medio, nunca el fin.

Dicha medición nos sirve de referencia para construir un análisis estadístico que nos permita visualizar en qué fallamos como docentes, puesto que la moda, la mediana y el promedio nos proveen información grupal con la cual podemos identificar las fortalezas alcanzadas y las debilidades.

El uso de la medición en la evaluación del proceso, del resultado o de ambos mediante un número o escala sirve asimismo para impulsar que el estudiante analice la representación de su propio esfuerzo y acción. En este contexto, la evaluación por competencias tiene que identificar a su vez el mecanismo por el cual se retroalimentará al alumno para que la medición también le sea significativa, porque de esto depende que sea una oportunidad de aprendizaje; razón por la que se aplican ambas metodologías de manera recurrente.