Para que la evaluación sea considerada como proceso científico debe cumplir con ciertas características:
Objetiva: atributo que define en qué forma los instrumentos permiten identificar lo real, lo que existe, lo que es, aquello por lo cual puede existir cierta convencionalidad, es decir, que todos estamos de acuerdo en que ese hecho, evento o fenómeno ocurre. No se toman en cuenta criterios subjetivos inherentes a juicios personales, por ejemplo si el alumno/a me cae bien o no, si me parece que hizo algo o no sin tener evidencias que lo comprueben y que respondan al desarrollo del plan de estudios.
Válida: la evaluación mide lo que está destinada a medir. Se refiere a la exactitud que nuestros instrumentos y exámenes tienen para medir el nivel de desempeño definido en el programa o en las competencias.
Confiable: se refiere a la consistencia de la evaluación o el examen, cuando es aplicada en diferentes condiciones y contextos y se obtiene el mismo resultado. Por ejemplo, si se aplica un examen oral a una parte del grupo y a la otra uno escrito, la confiabilidad baja.
Completa: esto es, que la evaluación debe considerar todos los aspectos o contenidos del programa o currículo, o bien de la unidad que estamos evaluando.
Integral: consiste en que la evaluación debe tomar en cuenta todas las áreas involucradas en la tarea asignada: psicomotora, afectiva, cognoscitiva, así como todos los conocimientos, habilidades, destrezas y actitud. En términos de las competencias mide el proceso cognitivo-conductual y socio afectivo. Significativa: que los resultados y análisis obtenidos de la evaluación tengan contenidos y utilidad tanto para el sujeto evaluado como para el evaluador; que les brinde información a ambos de manera que los dos se perfeccionen. Conducente: a la toma de decisiones: debe de aportar elementos sustantivos para tomar decisiones sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje que se imparte. Por ejemplo, lo más importante no es el hecho de pasar o reprobar la materia, sino reconocer los aciertos para impulsarlos y los errores para corregirlos.
Transparente: rasgo que define qué tan auditables son el proceso de evaluación y sus resultados, es decir, que existen registros que confirman el resultado obtenido al contar con instrumentos y productos que lo constatan. Por ejemplo, si se le entrega una calificación de 8 al alumno/a, tiene que haber evidencias y criterios que lo comprueben, pues de otra manera no puede haber reclamación por parte de él o ella o de sus padres. Además, si no se le explica al alumno/a porqué obtuvo tal calificación, ésta no será significativa para él o ella, no desarrollará la cualidad de autoexigencia y autoperfeccionamiento, y sólo experimentará desencanto y apatía.
Promueve la rendición de cuentas: cualidad que busca que los y las docentes rindan cuentas sobre su trabajo, logros y avances a la sociedad, a quien los contrata, a los padres y madres de familia, y a sus propios alumnos/as. Por ejemplo, cuando un maestro/a muestra los resultados de su evaluación a sus directivos, muestra qué tan competente es, lo que impulsará que mejore su práctica. Este atributo también es aplicable a los alumnos/as, ya que también rinden cuentas a sus padres o tutores.
Estas características tienen que ser cumplidas por el evaluador o por el docente para lograr un buen balance del proceso y una oportunidad de aprendizaje.